jueves, 15 de agosto de 2013

El otro mundo

No olvidemos que aún hay tierra, aún hay cielo, mar y viento; que las tempestades y los buenos climas nos arropan aun encerrados entre el concreto. No olvidemos que respiramos verde, que nuestra piel aún es camino de sombras. No nos dejemos atrapar por las falsas paredes. Salgamos del laberinto a caminar, porque todavía existe la amplitud y en nosotros está el avanzar. Seguimos corriendo a toda prisa sin llegar a ningún lado, nuestro paso es valuado como el pedazo de carbón al fuego de la gran máquina en la que nos hemos encubierto. Ciudades jaula, con espejos para recrearnos, donde piensan y sienten por nosotros, donde la aventura es suministrada por horarios, comprada y subastada. No olvidemos que vivir es salir de casa y exponernos. Que no se coman nuestra vida las constructoras y las televisoras, que no nos pongan a dieta, que no nos inventen recetas para vivir, porque entonces estaremos comprando todo lo que ya tenemos o es que ¿ya lo olvidamos? ¿ya lo perdimos? ¿ya no somos parte de este mundo?

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